Boxeo Óscar Valdez triunfó con una mandíbula fracturada, El combate entre el mexicano Óscar Valdez y el británico Scott Quigg
El combate entre el mexicano Óscar Valdez y el británico Scott Quigg en marzo de 2018 es recordado como uno de los más épicos y dramáticos en la carrera del boxeador sonorense. No solo por la intensidad de los golpes, sino porque Valdez logró una victoria contundente a pesar de sufrir una fractura en la mandíbula desde el quinto asalto.
Óscar Valdez, excampeón mundial de dos divisiones y dos veces olímpico, enfrentó a Scott Quigg en un duelo que prometía ser intenso. Sin embargo, lo que pocos esperaban era que el mexicano tuviera que lidiar con una lesión grave que puso en riesgo su carrera.
En el quinto asalto, Quigg conectó un potente golpe que fracturó la mandíbula de Valdez. «Me agarró en el quinto asalto con una derecha. Yo sentí que iba dominando la pelea y llegó ese golpe», relató Valdez en una entrevista con Erik «El Terrible» Morales. El impacto fue tan fuerte que el púgil perdió sensibilidad en el lado izquierdo de su rostro.
A pesar del dolor y la gravedad de la lesión, Valdez decidió seguir peleando. «Yo en mi locura pensé que me la podía acomodar. Cuando se te zafa el hombro y te lo acomodan, dije ‘lo mismo voy a hacer con la quijada'», contó el boxeador. Sin embargo, al no poder «acomodar» su mandíbula, Valdez siguió adelante, soportando el dolor con cada golpe que recibía.
En su esquina, Valdez intentó advertir a su equipo sobre la lesión, pero la intensidad del combate y el ruido del público impidieron que lo escucharan. «Les dije ‘me quebró la quijada’ y no sé si por toda la gente o que ya estaban diciéndome las instrucciones, no escucharon», recordó.
En el décimo asalto, Valdez abrazó a Quigg para ganar tiempo, pero el británico, sin saber de la lesión, lo empujó en la mandíbula. «Me empuja, escucho dos quebrones y se me quebró todavía más, entonces yo estaba con la quijada toda volteada», relató el mexicano. A pesar del dolor insoportable, Valdez logró mantenerse en pie y continuar hasta el final del combate.
Valdez no solo ganó el combate por decisión unánime, sino que también dejó una marca imborrable en la historia del boxeo. «Este combate fue uno de los mejores, porque a partir de aquí la gente comenzó a reconocerme», afirmó el boxeador. Sin embargo, destacó que lo más difícil no fue la pelea, sino la recuperación, que lo mantuvo fuera del ring durante 11 meses.
El triunfo de Valdez sobre Quigg no solo demostró su habilidad en el ring, sino también su increíble fortaleza mental y física. A pesar de la fractura, el desequilibrio en el pesaje (Quigg pesaba 7 libras más) y el dolor constante, Valdez se impuso y consolidó su lugar como uno de los boxeadores más valientes de su generación.
La historia de Óscar Valdez en aquel combate contra Scott Quigg es un recordatorio de que el boxeo no solo se gana con golpes, sino con corazón y determinación. Su victoria con una mandíbula fracturada es un testimonio de su coraje y un legado que inspira a futuras generaciones de boxeadores.
Óscar Valdez no solo ganó un combate aquel día, sino que también ganó el respeto y la admiración del mundo del boxeo.